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El cigarrillo electrónico y lo que no sabes de él

Publicado: 2 de febrero del 2018 |Por Silabario |En Tecnófilos |0 comentarios

 

 

cigarrillo-electrónico

Son casi cinco años de la expansión del cigarrillo electrónico por todo el mundo, aún existen muchas dudas alrededor del mismo, sobre esta nueva forma de fumar.

¿Es menos nocivo que el tabaco convencional?

Algunos expertos mencionan que este cigarrillo podría producir menos toxicidad que el cigarrillo convencional, pero aún no hay estudios que lo comprueben, pues aún no se conocen los efectos a largo plazo de su uso. Lo que se sabe de él, es que produce menos sustancias carcinogenéticas que el cigarro convencional.

A altas temperaturas el propilenglicol se descompone y puede producir óxido de propileno, probable carcinogenético. Por su parte, el glicerol produce acroleína, aunque en menor proporción que el pitillo tradicional.

Así, se han encontrado trazas de carcinógenos propios del tabaco clásico, como nitrosaminas, metales, compuestos fenólicos y orgánicos volátiles. Aunque los niveles de níquel detectados son mayores que los del tabaco clásico.

Por su parte, los cigarrillos electrónicos que incluyen nicotina, aumentan la frecuencia cardíaca y los niveles de cotinina en la sangre. Esto varía en función de la experiencia del fumador y la técnica de inhalación o vapeo. Puede haber riesgo de intoxicación por nicotina si se ingiere por vía oral al manipular el cartucho, por lo que es peligroso dejar un cigarro electrónico al alcance de los niños.

¿Qué efectos causa en los pulmones?

El cigarro electrónico produce alteraciones en la función pulmonar. Los cambios agudos hallados en la función respiratoria, como broncoconstrucción, son menores a los que produce el cigarrillo tradicional. Un estudio demuestra que provoca asma en niños, además de irritación en los ojos, garganta y vías aéreas. No existen datos de seguridad a largo plazo. Pero lo que es cierto, es que este nuevo modo de fumar causa neumonía lipoidea; se han descrito casos aislados en grandes consumidores, relacionados con el depósito de glicerol en el pulmón.

¿Tiene efecto en el cerebro?

Bueno, pues la acción sobre el cerebro solo se produce si el cigarrillo electrónico tiene nicotina en el líquido del contenedor para vapeo.  Existen dos estudios (Caponneto y Bullen) en los que se demuestra su eficacia para calmar los síntomas del síndrome de abstinencia, pero no permiten establecer conclusiones definitivas, dada la metodología empleada. Hay más estudios observacionales, de menor valor, que evidencian una ayuda para reducir los síntomas de abstinencia. Las autoridades sanitarias Internacionales (FDA americana y EMEA europea) solo reconocen nicotina, bupropion y vareniclina como los únicos fármacos para tratar la dependencia al tabaco.

 

Ventajas del cigarrillo electrónico sobre al tabaco normal

El cigarro electrónico no produce alquitranes o monóxido de carbono como el tabaco convencional. Algunos cigarrillos electrónicos no tienen nicotina y, en cambio, introducen sustancias saborizantes de efecto desconocido a largo plazo. Además, se especula que el uso del cigarrillo electrónico a corto plazo pudiera servir para reducir el uso del tabaco tradicional o, en algunos casos, conseguir el abandono del tabaco.

También hay desventajas

El principal inconveniente del cigarrillo electrónico es que aún no se conocen sus efectos a largo plazo, tal como en el caso del tabaco convencional, que se conoce el cáncer, cardiopatía isquémica, Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), bronquitis crónica, enfisema, etcétera. Algunos expertos consideran que los efectos a largo plazo no pueden ser peores que los ya conocidos y causados por el cigarrillo tradicional.

El cigarrillo electrónico se introducen en el mercado chino en 2003 y su uso se ha incrementado a nivel mundial desde el 2010. En los últimos años, los profesionales de la salud han comenzado a ver el uso de éste como un verdadero problema de salud pública, puesto que, a corto plazo, hay descrito algún caso de neumonía lipoidea.

Se estima que el efecto sea menor que el asociado al cigarrillo convencional. Se han detectado elevaciones de cotinina en la sangre en no vapeadores expuestos al cigarro electrónico. También se ha demostrado la presencia de sustancias volátiles de 2.5 micras de diámetro que pueden depositarse en el pulmón de fumadores pasivos de cigarrillos electrónicos.

Otra de las muchas preguntas que te pueden surgir es si es igual de adictivo que el cigarrillo convencional, y no, o sea, si los cigarrillos electrónicos no contienen nicotina, no producen adicción física. El riesgo de engancharse depende de si se usa para sustituir al tabaco, para reducir su consumo o, simplemente, de forma recreativa por parte de personas que nunca han fumado. Pero es importante saber que los cigarrillos electrónicos pueden mantener la adicción psicológica a a nicotina.

La adicción tiene un componente físico, de corta duración, y uno psicológico, más duradero en el tiempo. El cigarrillo electrónico dificulta romper la conducta con el cigarro, dada la similitud con el cigarrillo convencional. Por tanto, se considera que, aunque ayudaran a reducir la abstinencia física, los cigarrillos electrónicos limitarían el abandono del tabaco. Por eso muchos consumidores cronifican su uso o lo combinan con el cigarro tradicional, dificultando el acceso voluntario a la ayuda farmacológica convencional y con una falsa sensación de seguridad de que sufren menor daño por consumir menos pitillos.

Por último, el efecto sobre futuros fumadores es pernicioso, dado que relajan la prevención sobre la conducta de fumar y perjudican lo conseguido hasta el presente en las campañas antitabaco. El cigarrillo electrónico podría aumentar el consumo de tabaco en jóvenes y “normalizar” el consumo de tabaco.

Algunos expertos consideran que sí, pero reclaman que sea considerado como un producto sanitario y continúe la investigación controlada sobre este campo. Los expertos siguen aconsejando los métodos farmacológicos tradicionales (nicotina, bupropio y vareniclina). Si un paciente opta por el cigarrillo electrónico, se le debería informar sobre el estado de la ciencia en este momento, sobre su eficacia y seguridad.

Prohibición en espacios públicos

La legislación española permite el uso del cigarro electrónico en centros de trabajo no sanitarios, bares y restaurantes. Y se pueden publicitar. Su consumo está regulado por la Ley 3/2014, de 27 de marzo, por la que se modifica el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias.

De forma resumida, se establece su prohibición en los siguientes espacios:

  • Centro y dependencias de las Administraciones públicas y entidades de derecho público.
  • Centros, servicios y establecimientos sanitarios, así como los espacios al aire libre o cubiertos, comprendidos en sus recintos.
  • Centros docentes y formativos, salvo los espacios al aire libre de los centro universitarios y de los exclusivamente dedicados a la formación de adultos, siempre que no sean accesos inmediatos a los edificios y aceras circundantes.
  • Medios de transporte público urbano e interurbano, medios de trasnporte ferroviario y marítimo, así como aeronaves de compañías españolas o vuelos compartidos con compañías extranjeras.
  • Recintos de los parques infantiles y áreas o zonas de juego para la infancia, entendiendo por tales los espacios al aire libre acotados que contengan equipamiento o acondicionamiento destinados específicamente para el juego y esparcimiento de menores.

Sabiendo esto… ¿Prefieres la forma tradicional o el cigarrillo electrónico?

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