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La dificultad extrema de levantarse por la mañana…

Publicado: 9 de marzo del 2018 |Por Silabario |En ¿Te la Sabías? |0 comentarios

 

 

dysania

Por la razón de que damos por sentado de que nos quedaremos dormidos, ponemos la alarma y el despertador se ha llegado a convertir en un símbolo de las obligaciones que se cruzan en nuestro camino de forma molesta.

Todas las mañanas es la misma historia, suena el despertador, me doy la media vuelta, abro un ojo. 10 minutos más, por favor. Me vuelvo a dar la vuelta. Otros 10 minutos más. Y cuando suena por segunda vez la alarma, el saber que puedo llegar tarde al trabajo, que o me levanto o me despiden, me causa un miniinfarto. Un baño de avioncito (las alitas y el motorcito). Me cambio, me pongo lo primero que encuentro. Desayuno en un minuto y medio. Llego a la combi con el cabello ligeramente goteando, y sí, a maquillarme (atrayendo la vista de ese pequeñín que no sabe para qué una mujer se hace tantas cosas en la cara). Y siempre es la misma historia… ¿Por qué? ¿Por qué soy incapaz de despertarme en solo 5 minutos y no estar media hora tendida en la cama?

Dysania, esa es la respuesta al mal de no poder levantarnos de la cama en cuanto suena el despertador o incluso un poco antes; es una dificultad extrema para levantarnos por las mañanas, la cual se puede vincular a problemas emocionales o trastornos del sueño.

La dysania es un estado de conciencia alterado en el que cuesta trabajo despertar a la realidad; es decir, el cuerpo llama a seguir durmiendo, a pesar de que sabes que es hora de levantarse.

Esta, por tanto, no es una enfermedad por sí misma, sino un síntoma de que nuestro organismo no marcha del todo bien, ya sea emocional o físico. Esa sensación constante de cansancio o fatiga puede desembocar en un episodio de dysania, un desorden que siempre va acompañado de irritabilidad y mal humor ante la imposibilidad de “despertar a la realidad”.

Acabar con la dysania es una cuestión de hábitos, de comportamientos aprendidos y de educación, más que de una cuestión genética.

Esto es algo fisiológico, puesto que las actividades diarias determinarán tu tiempo de descanso y tu tiempo activo. Una variación prolongada en las horas de sueño, el estrés, trabajar demasiado o estar bajo presión, puede provocar un episodio de dysania.

Algo que también cabe destacar, es que nuestro cuerpo no está programado para que nos levantemos tarde, aunque no nos demos cuenta, esa es una rutina que aprendemos y que podemos modificar en nuestro propio beneficio. Así que no estaría nada mal ver cómo funciona tu reloj biológico, quizás el escuchar la alarma todas las mañanas, también sea una forma de estrés para ti.

Todas las opiniones son responsabilidad de su autor, no de los editores.