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Esta es una historia sencilla, pero no es fácil de contar. La vida es bella

Publicado: 15 de febrero del 2018 |Por Silabario |En Píldora Cinematográfica |0 comentarios

 

 

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La vida es bella, este film inspirado en la obra Alla fine ho sconfitto Hitler de Rubino Romeo Salmoni, trata la historia de Guido Orefice, un judío italiano que se muda a Arezzo para trabajar en el hotel de su tío. Después conoce a Dora, una profesora de una familia acomodada afín al régimen fascista. Guido hace lo que sea para conquistarla, se le aparece de forma inesperada y la sorprende de todas las formas posibles.

Triunfa el amor y tienen un hijo, Giosuè. Todo parece indicar que la vida le sonríe a Guido. Pero la historia sucede en la Segunda Guerra Mundial, su vida se desmorona terminando en un campo de concentración.

A través del filme somos trasladados a una Italia sumida en el fascismo y nos lleva a recorrer los horrores de los campos de concentración de una forma distinta, en forma de un cuento agridulce.

“Esta es una historia sencilla, pero no es fácil contarla. Como en una fábula, hay dolor, y como una fábula, está llena de maravillas y felicidad” -Guiosuè

La vida es bella

Esta historia comienza alegre, cómica y divertida, y es que por sus primeras escenas es difícil intuir que estamos ante un drama, aunque desde el comienzo ya presenciamos el ascenso del fascismo en Italia.

La comicidad la encontramos hasta en los más pequeños detalles, en esos instantes que desembocan en un guiño cómico, aunque lo realmente interesante es cómo nos sale una sonrisa a pesar de la situación tan desagradable que se vive en la película.

Guido se hace pasar por un inspector del ministerio que debe ofrecer una charla a los niños sobre el Manifiesto de la raza, este texto fue firmado por científicos italianos que avalaban la existencia de razas humanas, estas razas se dividían en pequeñas y grandes, en donde la aria era la raza grande, la raza pura italiana. Estas ideas junto a las leyes raciales fascistas se explicaban en las escuelas y así, los niños evitarían juntarse con judíos para no alterar su “pureza”. Guido solo lo hace para llamar la atención de Dora, pero lo que realmente muestra la escena, es que todos somos iguales.

Guido, entonces, señala su ombligo como un auténtico “ombligo italiano”, sus orejas y demás; los niños, al verlo, lo empiezan a imitar y ríen, así logra desmitificar las diferencias que apela el Manifiesto, pues a pesar de ser judío no existe ninguna característica física que lo distinga de los niños italianos “puramente arios”. Esta escena no es agridulce como las demás, sino con un verdadero significado al caer en cuenta con el verdadero significado que tenía esa charla, lo que suponía para esos niños escuchar a un señor del ministerio hablarles sobre las razas humanas.

Y es que Guido es un personaje que nos conquista desde el inicio, con su desenfado, su creatividad y esa lucha por conquistar a Dora (eso que todas las mujeres quisiéramos que hicieran los hombres).

“Anoche soñé contigo, íbamos al cine, llevabas ese vestido rosa que tanto me gusta”, -Guido

Aunque la vida de Guido y su familia se ve truncada por el Holocausto, él y su hijo tienen que partir hacia el campo de concentración, Dora, al no ser judía, no es obligada a ir, sin embargo ella decide marchar voluntariamente para estar cerca de su familia.

Es ese momento en el que la película da un giro radical, del tono alegre, del desenfado hacia la tragedia, aunque eso que distingue a Guido, con lo que nos conquista desde la primera escena, no desaparece, su sonrisa. Él trata de luchar por su supervivencia, la de Giosuè y Dora, y comienza a inventar una historia la cual evita el sufrimiento de su pequeño hijo.

Así, en lo que resta de la historia, Guido tiene solo un propósito, sobrevivir, pero, sobre todo, quiere que lo haga Giosuè. Luchará hasta el final, tratando de que su hijo nunca pierda la sonrisa, de que sea feliz. Sacrificará su propia seguridad para que su hijo no se dé cuenta de los horrores del campo de concentración, y hará todo lo posible por en contrar a Dora y mandarle señales de que siguen con vida.

La vida es bella es un ejemplo de superación, nos hace ver la belleza en el horror y la libertad incluso donde no la hay, nos hace reír, nos hace llorar…

“Esta es mi historia, este es el sacrificio que hizo mi padre, este fue su regalo”, -Guiosuè, La vida es bella.

Todas las opiniones son responsabilidad de su autor, no de los editores.