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Guillermo Haro, el fundador de la astronomía moderna en México

Publicado: 21 de marzo del 2018 |Por Silabario |En A mucha Honra, Trending |0 comentarios

 

 

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Con estrellas que forman la palabra Google, el doodle de hoy festeja el 105 aniversario del nacimiento del astrónomo mexicano Guillermo Haro.

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Guillermo Haro, quien desde pequeño decidió cumplir el sentido de la pregunta que en algún momento le hizo su madre, “¿Dónde acaba el mundo? Y dijo que iba a “descubrir cómo nace una estrella”.

Así era Haro, el intrépido mexicano que siempre estaba con la duda en la cabeza, pero no como signo de inseguridad, sino de sabiduría. Preguntando todo como señal de inteligencia, retando a sus maestros y desafiando a sus alumnos, con el objetivo de no acomodarse y de aprender siempre.

Guillermo Halo se ha convertido en un referente de la ciencia mexicana y mundial por su perseverancia en la investigación y por la importancia de sus descubrimientos. Situó a México en la vanguardia científica con el apoyo de nuevas líneas de investigación, pero también con el establecimiento de políticas científicas generales en el país, por lo que es considerado el fundador de la astronomía moderna en México.

Contempló el cielo cada noche por la pasión por las estrellas, y la gran recompensa que tuvo por ello fueron los numerosos hallazgos de estrellas fulgurantes, supernovas y hasta un cometa.

Actualmente su trabajo continúa pues sus descubrimientos ofrecen la posibilidad de conocer la edad del Universo y cómo llegó a formarse.

Nacido en la Ciudad de México el 21 de marzo de 1913, creció durante la época de la Revolución Mexicana y se graduó de Filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), esto antes de interesarse en la astronomía, ya que siempre le preocupó la posición del hombre en el cosmos.

Su atracción por lo estudios en astronomía, su dedicación y su entusiasmo fueron méritos suficientes para que fuera contratado en 1914 como asistente del recién fundado Observatorio Astrofísico de Tonantzintla, y después del Observatorio Astronímico de Tacubaya, instituciones que llegó a dirigir a lo largo de su carrera.

Estuvo dos años completando su formación en Harvard, y a su regreso a México en 1945, se reincorporó al Observatorio Astrofísico Nacional de Tonantzintla, como responsable de la nueva cámara de Schmidt de 24-31 pulgadas. Ahí fue en donde comenzó su estudio sobre las estrellas brillantes rojas y azules, y también la época en la que se convirtió en articulista de divulgación científica para el periódico Excélsior.

La relación con grandes astrónomos, como el estadounidense Harlow Shapley, el inglés Fred Hoyle, el hindú Subrahmanyan Chandrasekhar, y el ruso Viktor Ambrartsumian, a partir de ese momento le proporcionaron nuevas perspectivas de discusión y planteamientos a su trabajo.

El año 1953 es clave en su carrera, pues empezó a destacar e ingresó en el Colegio Nacional, gracias a su sed de conocimiento, siendo uno de los miembros más jóvenes en recibir ese honor, a la edad de 40 años. Se le concedió la medalla de oro de la Sociedad Astronómica Mexicana y fue nombrado doctor honoris causa por la Universidad de Cleveland.

“Servirse de la ciencia y de la técnica con un profundo espíritu humanista, conducirlas, encauzarlas hacia el bienestar y la paz, es la tarea fundamental de nuestra época”, es la frase que se convirtió en lema durante toda su vida.

Uno de los mayores logros de Haro fue que descubrió la existencia de estrellas en destellos en la región de la nebulosa de Orión. Se trata de estrellas rojas y azules que experimentan aumentos dramáticos en el brillo durante unos minutos. Este brillante momento es parte de la razón por la cual Google dedicó su doodle a Guillermo Haro.

También descubrió pequeñas nubes interestelares de polvo, hidrógeno y helio asociadas con estrellas recién nacidas. Este descubrimiento se denominó Herbig-Haro, al compartir el crédito con George Herbig.

La lista de Haro de 44 galaxias azules, recopilada en 1956, también fue precursora de muchos trabajos posteriores en la búsqueda de este tipo de galaxias, pero para la capacidad insaciable por la investigación y el entendimiento del cosmos, llevó a Guillermo a descubrir también varias estrellas T Tauri, 11 novas galácticas, una supernova extragaláctica y un cometa.

El científico mexicano no solo destacó por sus investigaciones, sino que también lo hizo por su divulgación académica con trabajos como Cometa Haro-Chavira (1955), Supernova en una galaxia espiral (1959), Variables eruptivas en el halo galáctico (1961), Flare stars (1968), On the photoelectric photometry of some Orion flare stars (1969) y New flare stars in the Pleiades (1970).

Fundó el Instituto Nacional de Astrofísica Óptica y Electrónica (INAOE), el Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología e impulsó la editorial Siglo XXI, esto porque sabía que sus investigaciones no giraban solo en torno a la explicación sobre el origen, sino que también tenían aplicaciones prácticas en óptica electrónica y en computación.

Guillermo Haro fue galardonado con el Premio Lomonósov, que es el equivalente al Nobel ruso, y logró que el observatorio astronómico San Pedro Mártir, se convirtiera en uno de los cuatro mejores del mundo para que los jóvenes científicos desarrollaran su carrera en el país y no en el extranjero.

Guillermo Haro, en palabras de su esposa, la escritora Elena Poniatowska, fue “el más notable y visionario astrónomo que entregó su vida a esta disciplina y puso la ciencia de México al nivel de los países desarrollados haciendo investigación de vanguardia con los medios de un país del tercer mundo”.

Así, en su libro El universo o nada: biografía del estrellero Guillermo Haro, Poniatowska lo definió como la persona que siempre puso en duda lo establecido, pero jamás olvidó leer el cielo nocturno.

Todas las opiniones son responsabilidad de su autor, no de los editores.