Menú de Navegación+



La desbordante fantasía de la animación

Publicado: 29 de octubre del 2016 |Por Silabario |En Sin categoría |0 comentarios

 

 

los-gatos

Ulises Fonseca Madrigal

Distopías, simbolismos, imaginación llena de color o los juegos infantiles, son algunos de los temas abordados por los cortometrajes de animación mexicana seleccionados dentro del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), de los cuales ofreceremos aquí una breve semblanza.

El programa inicia con “Ascensión”, un trabajo dirigido por Samantha Pineda y David Giorgi que presenta una alegoría sobre la sociedad moderna y su falta de tolerancia hacia lo que es diferente. Para llevar a cabo eso, los realizadores crearon una ciudad inferno, poblada por demonios, que enloquecen cuando miran que uno de ellos se está convirtiendo en ángel.

El turno para el stop motion llegó con “Elena y las sombras”, cortometraje comandado por César Cepeda que tiene como protagonista a una niña que primero esta inmersa en un anodino patio, para luego adentrarse en un mundo de color y fantasía de la mano de un niño peculiar.

En clara referencia al Bosco, “El jardín de las delicias”, de Alejandro García Caballero, resulta también una bacanal de color, animales, sexo y seres fantásticos. La historia es sencilla: un diablo hace de las suyas y se divierte con los seres vivos con los que se encuentra en su camino, hasta que se encuentra con una mujer, ante la cual cae rendido.

El espíritu festivo del trabajo anterior da paso a un trabajo más bien melancólico llamado “El canto del ave”, realización de Cecilio Vargas Torres inspirado en la obra del pintor Saturnino Herrán donde se alude a la vejez y la nostalgia que puede tener el mirar hacia el pasado.

Una mezcla de técnicas, simbolismos y múltiples referencias literarias, a autores como Ray Bradbury o Franz Kafka, es lo que contiene “The Inksect. La secta de insectos”, trabajo de Pablo Calvillo.

La historia se sitúa en un futuro lejano, donde los humanos evolucionaron  hasta convertirse en insectos autómatas sin derecho a pensar o imaginar por sí mismos, por lo cual cosas como los libros están prohibidos; en ese contexto, un grupo de disidentes busca retomar su antigua naturaleza y se lanzan a la búsqueda y rescate de libros; uno de los integrantes de ese grupo, Pikes, logra no sólo conseguir uno de esos objetos, sino adentrarse en un mundo onírico que le revela las claves de la ansiada libertad.

El sexto trabajo en ser mostrado es “El agujero”, cortometraje de Maribel Suárez donde se siguen los pasos de una niñita que decide adoptar un agujero en la tierra para jugar y hacer fiestas con sus muñecos. Es un trabajo donde prevalece un sentido lúdico más que anecdótico.

La mirada de un cinefotógrafo de principios del siglo XX, que registra las manías de un cacique obsesionado con los jabalíes, así como la irrupción de los revolucionarios a la mansión de este, constituyen la historia de “Revoltoso”, un corto dirigido por Arturo Ambriz que también recurre al stop motion.

20161026_141756

Una metáfora de las relaciones tóxicas y codependientes, es lo que contiene la propuesta de Alejandro Ríos, que tiene por título “Los gatos”. El trabajo muestra las desventuras de un pequeño felino que llega a la casa de un individuo que, en apariencia, ama a estos animales, pero que en realidad los tiene reunidos como en una especie de colección enfermiza.

El cortometraje final fue “Taller de corazones”, cortometraje hecho también mediante stop motion y dirigido por León Fernández. La historia, narrada en francés, es la adaptación de un cuento infantil que muestra el mundo de Matías, hombre que tiene por profesión arreglar los corazones de las personas, que ha caído enamorado de una mujer que, irónicamente, carece de corazón y no lo corresponde.

Si gustan ver estos títulos, todavía pueden hacerlo en el enlace siguiente: www.seleccionenlineaficm.com 

Todas las opiniones son responsabilidad de su autor, no de los editores.