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Los amores que sostuvieron Frida Kahlo y Diego Rivera

Publicado: 6 de noviembre del 2017 |Por Silabario |En Es-Cultura |0 comentarios

 

 

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“Así como el pincel roza el lienzo, así como la pintura se plasma por siempre en el cuadro, así veo el amor entre Frida Kahlo y Diego Rivera”.

El romance de Kahlo y Rivera, se describe en amor y desamor, lleno de peleas y reconciliaciones (estas son las mejores), un amor inestable pero unido para la eternidad.

Una relación marcada por un amor desenfadado pero lleno de infidelidad, problemática pero desbordante de pasión.

Para el año 1922, Frida ingresó a la Escuela Nacional Preparatoria, y unos años después sufrió un accidente al lado de Alejandro Gómez Arias; en dicho suceso, Kahlo se fracturó varias costillas, la pelvis y un pie, y tuvo esguinces severos en el cuello y la columna, mismo que la dejaría atada al dolor de por vida, fue entonces cuando ella comenzó a pintar; para el año de 1926, ya había realizado su primer autorretrato, “Nunca pinto sueños o pesadillas. Pinto mi propia realidad”.

Mientras ella estaba postrada en una cama realizando obras que años más tarde le darían renombre, Diego Rivera paseaba por el mundo aprendiendo de pintura y conociendo gente como Picasso y Valle Inclán. En su estadía por París, conoció a la pintora rusa Angelina Petrovna Belovna, con quien al poco tiempo se casó y con quien tuvo un hijo que murió al año; asimismo mantuvo una relación con la pintora Marevna Vorobe-Stebelska con quien tuvo una hija.

En 1922 Diego decidió regresar a México, donde lo contrataron para pintar su primer mural en la Escuela Nacional Preparatoria, en donde estudiaba Frida, entonces ella tendría 15 años y el pintor 36; aunque realmente no pasó mucho entre ellos, sólo un cruce de palabras mientras éste pintaba el mural.

A fines de ese año, Diego Rivera decide casarse de nuevo, ahora con Guadalupe Marín, con la que tuvo dos hijas Lupe y Ruth; así como la mayoría de sus relaciones, su matrimonio tampoco duró mucho.

Tres años después de su accidente, Frida le lleva sus cuadros a Diego, el cual queda impresionado por su talento. Y es así como al poco tiempo de conocerse, deciden casarse, en 1929. Para esa fecha, Diego ya tenía 43 años y Frida apenas los 22.

Como toda relación, con altibajos, pero al parecer Frida consigue que Rivera abandone sus constantes amoríos, aunque sólo por un tiempo. Su matrimonio causó sorpresa en la sociedad mexicana, porque la pequeña Frida se enamoró de un hombre maduro y grande en todos los aspectos, hasta en lo físico, pues pesaba 120 kilos. Sin embargo, para ella “Diego es tan amable, tan tierno, tan sabio, tan dulce. Yo lo bañaré y lo lavaré”.

Y aunque muchos parecieran querer la historia de amor de estos dos pintores, la verdad es que su relación lejos de ser una relación perfecta era más bien tóxica, puesto que la infidelidad y la traición estuvieron en su relación por parte de ambos.

Diego engañó a Frida con su hermana Cristina, situación que terminó de hundir a la pintora y a su relación. Aunque cierto es que a pesar de sus infidelidades, se amaban.

Tras muchos problemas de salud, Frida intentó quitarse la vida en varias ocasiones, pocos días antes de su muerte escribió en su diario, “espero que la salida sea feliz y espero no volver jamás”, cansada de tantos dolores sin tregua.

El 13 de julio de 1954, Frida murió en su casa de Coyoacán, la célebre Casa Azul en donde había nacido y vivido la mayor parte de su vida, misma que cuatro años después se convertiría en el Museo de Frida Kahlo.

Diego Rivera, tras la muerte de Kahlo sólo se limitó a decir: “Yo me he dado cuenta que lo más maravillosos que ha pasado en la vida, ha sido mi amor por Frida”.

Todas las opiniones son responsabilidad de su autor, no de los editores.