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Los michoacanos también existen en el FICM

Publicado: 26 de octubre del 2016 |Por Silabario |En Sin categoría |0 comentarios

 

 

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Ulises Fonseca

Estrenos internacionales, largometraje mexicano en competencia y grandes invitados, son los que siempre acaparan las luces del Festival, mientras que los locales pasan desapercibidos en lo que se supone, es su propia casa.

Sin embargo, también vale la pena echar un vistazo a los trabajos de los realizadores locales que fueron elegidos para ser parte de ese banquete fílmico llamado Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM).

En esta ocasión los trabajos a los que hubo oportunidad de asistir fueron los del programa 2, que fueron proyectados la noche del martes en Las Américas ante una sala llena a la mitad (o semivacía, dependiendo de la perspectiva desde la que se quiera ver).

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Los michoacanos

La muestra comenzó con “La soledad de las imágenes”, un cortometraje realizado por Jorge Sistos Moreno que sigue las andanzas de un escritor en ciernes que para tener espacio en su proceso creativo, renta una cabaña en las afueras de Pátzcuaro; pero ese viaje deviene en una suerte de aventura sexual con tintes homoeróricos.

El segundo trabajo fue el de “Campo abierto”, un trabajo de Santiago Bonilla de tipo contemplativo. De hecho, el propio realizador comentó en su momento que su interés reside en retratar espacios y paisajes más allá de generar una historia: “me interesaba la noción de paisaje, no tener una línea narrativa clara”, mencionó el cineasta.

En efecto, tu corto carece de todo diálogo y pareciera que deja la responsabilidad de construir en su imaginación una posible historia para los dos personajes que ahí aparecen.

“Esto es lo que me tocó” fue el tercer trabajo en ser mostrado, un documental de Alexa Gutiérrez que busca retratar las vidas de un grupo de mujeres dedicadas a la prostitución. En su momento, la realizadora mencionó que este trabajo responde a su interés por acercarse a personas que normalmente son marginadas en invisibilizadas.

Por tanto, el trabajo mezcla varias voces femeninas, para que cuenten sus problemáticas, anhelos, sueños y desesperanzas, con el fin de generar empatía hacia quienes por lo general son vistas como meros objetos sexuales; además, como la propia documentalista dijo “con no juzgarlas ya estamos ayudando”.

El cuarto trabajo fue de animación, un corto dirigido por Héctor Bustamante con el título de “Bulletproof (A prueba de balas)”. La historia recurre al contexto de narco-violencia que vivimos en el país, pero le agrega un personaje fantástico, la muerte, que le otorga la posibilidad de venganza a quienes por lo general son víctimas del crimen.

Una historia de ciencia ficción fue lo que continúo en la muestra con “Réplica”, trabajo de Diego Isham y Marianed Soria que intenta sugerir las posibles consecuencias que tendría la tele-transportación. En términos narrativos se trata de algo sencillo: un astronauta debe regresar desde Júpiter a la Tierra, travesía que visualmente tiene una manufactura fantástica.

La muestra prosiguió con “Itsïri K´uinchekua (La fiesta del agua)”, documental realizado por Juan José Estrada Serafín donde se retrata el valor simbólico y cosmogónico que el pueblo purépecha le otorga a un elemento tan importante como el agua.

Sobre esta propuesta documental, la guionista Diana Manrique expuso que, en efecto, “el agua es un elemento que está muy presente en las comunidades, además, hubo muy buenas oportunidades para mostrar la fiesta que hacen alrededor de este elemento, pero con una mirada desde dentro de las comunidades; también se quería generar un diálogo intercultural”.

El penúltimo corto en ser mostrado fue “El perro amarrado”, un muy sencillo ejercicio visual en pro de la libertad, como lo definió su realizador, Luis Armando Sosa Gil. En este trabajo, el conflicto se centra en las mascotas que son llevadas a la playa por sus dueños sólo para permanecer pegados a un poste.

Para terminar la muestra fue proyectado un cortometraje muy melancólico de Juan Pablo Li, cuyo título es “Siempre contigo”. El filme, que dicho sea de paso tiene una fotografía exquisita, presenta la debacle emocional de Fernanda, quien apenas puede lidiar con la pérdida de un ser muy cercano. El propio realizador lo definió así: “se trata de una historia sobre el duelo, sobre la imposibilidad de dejar ir”.

Todas las opiniones son responsabilidad de su autor, no de los editores.