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Marrakech Parte 2

Publicado: 22 de octubre del 2013 |Por Silabario |En Morelia Habla |0 comentarios

 

 

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Morelia Habla: Pies Errantes

Marrakech o cómo sobrevivir entre camellos siendo una avestruz (parte II)

Por Kutzi Romero

Continuando con los consejos de una mexicana en la Ciudad Roja.

 3. Evasión de comerciantes

Aún más agudo que el acoso de los hombres en edad de merecer condenados a no poder echarse un taco de ojo con sus mujeres totalmente tapadas y donde el sexo pre-marital es una total vergüenza, está el acoso de los comerciantes. Las callejuelas de la ciudad están repletas de lindos puestos que venden todo tipo de cosas, telas con patrones preciosos, lámparas, especias, ropa, zapatos, joyas, etcétera. Pero estos comerciantes están más preparados que en cualquier otro tianguis que hayamos pisado en nuestra querida república y no aceptarán un “no” por respuesta.

Al ser abordados por miles de manos que decían “10 euros, 8 euros, 6 euros, cuánto ofrece?” mi amigo y yo desarrollamos una técnica de novatos y empezamos a negar las ofertas en italiano, pero no contábamos con que estos astutos mercaderes dominan todos los idiomas “dieci, otto, quatro, quanto donna, quanto?”, tienen los sentidos tan agudos que reconocen la nacionalidad de los paseantes a leguas, que si comíamos tacos y le íbamos a las chivas, etc. Por último, pulimos la estrategia y encontramos la maña non plus ultra de la evasión: evitar contacto visual y pasar de largo.

4. Que no te de miedo el cus-cus

En cuanto a la gastronomía, lo típico es el cus-cus (algo parecido al arroz) y se cocina de muchas maneras, sobre todo con verduras y carnes de cordero, pollo y otras cosas. Hay un utensilio de barro muy peculiar que parece un cono invertido y en él se cocinan ricos guisados, tanto vegetarianos como con carne. Aquí sí está permitido comer con las manos así que saquen sus más finos modales.

Respecto al alcohol, para los musulmanes está prohibido beberlo pero para fortuna de los teporochitos hay lugares donde se puede conseguir, ya sea bares, antros o en algunos hoteles; por supuesto a un precio más elevado que cualquier otra cosa. Pero si de bebidas se trata lo mejor es el famoso té marroquí, que es una combinación de té verde y menta suuuumamente endulzado y que se acompaña de un “pan” riquísimo que se llama msemmen (ya están salivando?).

5. Todo lo que te recuerde a Aladdin es una trampa de turistas

El corazón de la ciudad es la Plaza Jamaa el Fna en donde se encuentra un gran mercado lleno de puestos de comida exótica (a nuestros ojos, para ellos lo será tanto como para nosotros los famosos tacos de soricua del audi), así como los más ricos jugos de naranja y diversos espectáculos para el turista ingenuo.

Las fotos con el chango o con el encantador de serpientes, la bailarina excepcional o los famosos tatuajes de henna en las manos; la escena perfecta para cautivar al invitado y llevarlo a otro mundo. Pero bueno, qué es de un viaje sin estos vestigios? A poco me creerían que fui a Marrakech si no me vieran trepada a un camello, con la cabeza enturbentada y la mano tatuada?

6. Cruzar la calle

Voltea a la derecha, volte a la izquierda, vuelve a voltear a la derecha, vuelve a voltear a la izquierda. ¡Corre como cabra!

De regreso quise robarme por internet la receta del jugo de naranja especial del famoso Café Argana, que lleva helado de vainilla, chantilly, cerezas y galleta, pero encontré que acababa de sufrir un ataque terrorista, me habrá seguido la maldición michoacana? O quizás Alí Babá quiso proteger la receta como su más preciado tesoro.

En fin, más consejos inútiles de viaje todos los martes.

Todas las opiniones son responsabilidad de su autor, no de los editores.