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Marrakech

Publicado: 15 de octubre del 2013 |Por Silabario |En Morelia Habla |0 comentarios

 

 

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Morelia Habla: Pies Errantes

Marrakech o cómo sobrevivir entre camellos siendo una avestruz (parte I)

Por Kutzi Romero

Festejaba mi cumpleaños número veintitantos en la Madre Patria -no crean que no doy bien el dato porque me quiera quitar años, la neta es que seguramente no lo recuerdo por la absurda cantidad de ron barato que ingerí- y estaba a unas cuantas horas de cruzar el Mediterráneo y no podía ni cruzar sola la calle para tomar el autobús que me llevaría al aeropuerto.

Afortunadamente un buen amigo se había animado a acompañarme (venga, que quién le dice que no a Marrakech por míseros 14 euros ida y vuelta?), de haber ido sola no me hubiera sido posible cambiar el continente en “modo avestruz”*. Por un lado viajar medio pedo está padre porque te olvidas de las incomodidades de los vuelos de clase subproletaria, pero la cara de tlacuache atropellado en la aduana mientras intentas sonreír de tal manera que parezca que tú y el del pasaporte son la misma persona es una faena innecesaria.

Ya arribando a la Ciudad Roja me encontré en una dimensión paralela que sólo había podido apreciar en películas y en el Nat Geo. Así que hice lo que mejor me sale: caminar a lo wey sin mapa ni rumbo. Y vagando por la ciudad de impresionante arquitectura, paisajes desérticos, telas ricas en texturas y exquisitos olores, llegue a 5 conclusiones que pueden servirles si su próximo destino es esta bella ciudad.

1. No dar paso sin un  macho al lado

Y no es para cargar las maletas mis queridas princesas, oh no. Si no hay uno cerca aunque sea agárrense a su jota de confianza, pero no les recomiendo que anden solas por ahí. No es que sea ilegal o que las vayan a violar y/o apedrear, pero en Marrakech, a pesar de ser una de las ciudades más alivianadas de Marruecos y del mundo árabe, el acoso que existe hacia las extranjeras está muy cabrón.

Las miradas lascivas de los hombres me perturbaban, les llamaba la atención mis hombros descubiertos que me exhibían como infiel y mujerzuela, ya que las mujeres decentes llevan el típico burka (el traje que cubre absolutamente todo el cuerpo de las mujeres) o por lo menos van bastante tapadas; pero como les decía, en Marrakech no la hacen tanto de tos y muchas jóvenes traen una vestimenta menos represora pero nunca tan expuesta.

A pesar de esto, llevar a un hombre no es garantía de nada, aun así le ofrecieron 15 camellos y una bolsita de oro a mi amigo por mí. Afortunadamente no aceptó la oferta (obvio yo valgo por lo menos el doble de camellos y otro tanto de oro, vaya timo!).

2. Discreción y tolerancia

Como en cualquier país musulmán la religión es de suma importancia y hay actitudes que no las toman como un juego. Como dice el dicho “cuando a Roma fueres haz lo que vieres” o solo acata tu sentido común y evita comportarte como americanista borracho mala copa**.

Hasta aquí la primera edición, los espero en mi alfombra voladora para la siguiente mis queridos vagabundos.

*Modo avestruz: dícese de la sofisticada técnica que manejamos los borrachos de traer la cabeza hasta el piso pero las piernas lo suficientemente rectas como para soportar el cuerpo. 

**O cualquier otro fan borracho mala copa de cualquier otra cosa.

Kutzi Romero @kutziromero
Errante. Extrovertida antisocial. Me caga decir adiós. 
 
 

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