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París y Jodorowsky

Publicado: 29 de octubre del 2013 |Por Silabario |En Morelia Habla |0 comentarios

 

 

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Morelia Habla: Pies errantes

París y Jodorowsky

Por Kutzi Romero

 

Mi novio de aquel entonces (2008) y yo fuimos a visitar a nuestro mejor amigo, quien estaba de intercambio en París. Después del ensalzamiento de la nalga europea, mi amigo insistía mucho en visitar a Jodorowsky para una lectura de tarot.

Mi primo, quien muy amablemente y a pesar de su cruda, nos llevó al aeropuerto del DF.  Me dio el libro que estaba leyendo, “Donde mejor canta un pájaro” del afamado psicomago, con la petición de que lo regresara firmado. Tenía una misión, sí claro, después de las crepas, los baguettes, la torre Eiffel, Notre Dame, Sacre Coeur, el Louvre y descubrir los caminos de Amélie, tenía que conseguir la firma de ese bato mitad chileno mitad ucraniano mitad francés mitad suputamadre.

No sabía mucho de él, había visto con mi papá La Montaña Sagrada y no había entendido un carajo. En ese entonces todavía no daba sus lecciones por twitter de cómo meterse zanahorias en el ano para aliviar el estreñimiento (o si lo hacía no me había enterado), así que la impresión que tenía al respecto era la de un artista intelectual polifacético genuino y que debía conseguir su autógrafo (yo era hipster antes de que ser hipster estuviera de moda) o de perdis que me leyera las cartas y me platicara de mi futuro lleno de hombres, dinero y fama.

Así que llegamos al café Téméraire, un café sin ninguna otra gracia más que el de la mamonería intelectual que caracteriza a muchos negocios bohemios de la capital francesa. Ahí esperabamos a Alejandro, junto con otras dos decenas de personas, como otros días había esperado mi amigo por él. “A veces llega y a veces no”, es una jugada como en todo.

-La lectura es gratis -ya con esto me había convencido mi amigo- y es por rifa. Puedes poner tu nombre en la pecera esférica que circulan  los del staff por 1€ -no que gratis chingao?-. Escogen a 22 personas, que es el mismo número de arcanos mayores del tarot de Marsella (baraja predilecta del señor), y hacen fila para resolver algún problema espiritual que traigan.

Mi ex y yo no estabamos convencidos… era lo que costaba un baguette en una boulangerie! Cuando mides las cosas en relación a la comida, en tiempos de hambre, aprendes el verdadero valor de las cosas. “Ay no mamen, yo se los invito” pero lo que verdaderamente quería hacer nuestro amigo era tener dos oportunidades más en la pecera y aclamar el premio si salía cualquiera de nuestros tres nombres.

Y así esperamos y esperamos en el congestionado café. Cuando quisimos sentarnos en una mesa sin consumo alguno por supuesto que nos corrieron, así que le dijimos a nuestro amigo que ibamos a explorar por ahí, que le dejabamos el libro y que no mamaran. Cuando lo volvimos a topar nos dimos cuenta de que no logró el cometido pero venía con una francesa (guiño, guiño). Resulta que no fue uno de los seleccionados, pero hizo fila junto con otros desconocidos con la esperanza de que Jodorowsky se apiadara de ellos y los atendiera.

Ahí fue donde conoció a la francesa y platicaron de arte y otras celestialidades, cuando ya era el turno de mi amigo le cedió el lugar a la francesa (ay ese instinto de ligue que hace a uno cagarla épicamente) y cuando le volvió a tocar, Jodorowsky se paró, guardó su tarot y se salió. Mi amigo lo siguió “Oiga, he venido aquí cada semana durante 4 meses y apenas hoy estuve cerca de que me atendiera, ya me regreso a México la semana próxima, por favor”. A lo que el candido Jodorowsky le respondió “Lo siento mijito, a mí me espera la prensa mundial”.

En los días pasados del onceavo Festival Internacional de Cine de Morelia ahora fue Jodorowsky quien visitó nuestra ciudad y a pesar de las espectativas que tenía sobre que por fin mi amigo lo conociera pues… no pasó nada. A ese señor siempre lo espera la prensa mundial.

Y así regresé a casa esa vez en París, sin el autógrafo de Jodorowsky, sin fotos (porque me robaron la cámara en un hostal belga) y con una nueva amistad. Una francesa que me esperaría este año en el amazonas peruano con una mochila cargada a mi hombro llena de las esculturas que hizo en Santa Fe de la Laguna durante el verano. Pero esa historia luego se las contaré mis vagabundos.

Kutzi Romero @kutziromero

Errante. Extrovertida antisocial. Me caga decir adiós. 
 
 
 

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