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El poder de la música, en la inauguración del 30 FMM

Publicado: 10 de noviembre del 2018 |Por Silabario |En Chiflándola |0 comentarios

 

 

inauguración del 30 FMM

Por: Enrique Domínguez Villicaña

Este viernes 09 de noviembre de 2018 se iniciaron las festividades del 30 Festival de Música de Morelia Miguel Bernal Jiménez (FMM), acontecimiento que tuvo al Teatro Morelos como anfitrión de dicho evento artístico; en esta ocasión le correspondió a la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato (OSUG) abrir, con un concierto donde la agrupación sinfónica interactuó con el arpista de origen colombiano Edmar Castañeda.

La OSUG estuvo dirigida por Roberto Beltrán Zavala, quien acompañó al arpista en un momento en el que éste interpretó y estrenó el “Concierto para Arpa y Orquesta”, pieza compuesta por Castañeda mismo y que fue enriquecida con arreglos de Emilio Solla.

Ahora, el programa presentado por la OSUG tuvo como primera pieza a las Danzas Polovtsianas, fragmento de la ópera “El príncipe Igor”, para continuar con la obra de Castañeda; prosiguió un intermedio y en la segunda parte del concierto se vivió la nutrida, entretenida, colorida, absorbente y en ciertos momentos hasta envolvente “Sinfonía no. 2 en mi menor, Op. 27”, del insigne compositor ruso Serguei Vasilievich Rachmaninov.

El concierto tuvo un cierto sincretismo, pues por un lado mostró el furor de la sangre latina aportada tanto por México como por Colombia, mientras que por otra parte su pudo vivir el nacionalismo ruso, elementos que tornaron al teatro en un foro digno de un experimento artístico ecléctico y no sé si decir que hasta un poco arriesgado desde el punto de vista programático, pero definitivamente sí resultó efectivo, atractivo e incluso lleno de luz.

En todo caso, si hubiese que rescatar algo y en honor a la verdad, considero que eso sería la magistral interpretación de Edmar Castañeda y su tan luminiscente rasgueo de las cuerdas del par de arpas utilizadas durante su interpretación, pues no sobra mencionar que el virtuosismo mostrado por Castañeda llegaba a engañar al oído del espectador, sobre todo en los momentos en que los intersticios de su propia obra le demandaban utilizar una sola mano, (la derecha) o, mejor dicho, los dedos, pero aun así continuar emanando música de manera por demás ¡sobresaliente!, con efectos sonoros hipnóticos y, por qué no decirlo, ¡hasta sublimes!

En resumen, la noche del viernes, en el recinto ya mencionado, fue testigo de una mezcla artística intercultural digna de un evento que, a su vez, se distingue por estar cumpliendo ya su tercera década de vida: se trata de nuestro FMM Miguel Bernal Jiménez.

Todas las opiniones son responsabilidad de su autor, no de los editores.