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Postales navideñas

Publicado: 2 de enero del 2018 |Por Silabario |En Morelia Habla |0 comentarios

 

 

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Por Alba del Hierro

 

Huele a Navidad. Sabe a Navidad. Se siente la Navidad. Se ve la Navidad. Por donde pueda usted voltear, ve Navidad. La realidad es que, ya casi es Navidad. Las calles se han rodeado de verdes, rojos, luces, figuras. Son diversas fotografías que se crean individualmente donde pueden recrearse postales navideñas para los ojos.

Si pensara en una imagen que viniera a su mente cada que piensa en esta fecha, ¿qué es lo que piensa?, ¿qué imagen acústica llega a su cabeza? A decir verdad, si cierro mis ojos, lo primero que me viene son luces desenfocadas a lo lejos con una imagen bien enfocada en primer plano. Una esfera roja. Luces desenfocadas alrededor. Un árbol navideño de fondo. Las guirnaldas, analizo si ponerlas.

Históricamente, el árbol de Navidad procede de la cultura alemana del siglo VIII; el pueblo evangelizado por un obispo inglés de nombre Bonifacio, hoy en día San Bonifacio, al irse éste para dar cuenta al papa de la predicación efectuada en el lugar, los habitantes al acercarse el solsticio de invierno, retoman sus antiguas idolatrías efectuando el ritual para su dios Odin (cercano a la Navidad). Se sacrifica un hombre en el roble en su honor. San Bonificio al regresar, derrumba el roble. E históricamente existe la leyenda, que concreta la historia, que al dar el primer golpe al árbol un rayo cae sobre éste, mostrando la ira de Dios ante los habitantes y provocando que estos pregunten al obispo cómo celebrar la Navidad. Al quedar sólo un abeto ante los restos del rayo, el obispo Bonifacio lo toma, colocando manzanas simbolizando las tentaciones y velas como la luz de Jesucristo que viene al mundo. Y sí es cierta la leyenda, de ahí proviene todo.

Hoy en día, existen esferas de todo tipo, colores y figuras. La realidad es, que cada árbol navideño tiene un toque personal, tiene un poco de cada persona, es a la medida y gusto de cada quien, es un adorno que indica estas fechas, el invierno, la Navidad. Puede pensarse entonces, que tan apegado está de su significado religioso, donde también representa la vida, al ser siempre verde, y donde se colocan, guirnaldas como la unión familiar, luces como la luz de Cristo y esferas como los dones de Dios. Al final la Navidad en el sentido católico, es el nacer de Dios en el mundo. Es Navidad, es tiempo de reflexión, de cercanía, de familia. De renacer en nuestra vida.

Quizás, la Navidad también es subjetiva. Cada quién la vive diferente, la siente distinta, la ve desde su perspectiva. Pero piense, no salgamos de la idea central. Si piensa en Navidad, ¿qué viene a su mente?, ¿qué piensa?, ¿qué siente?, ¿qué desea ver?, ¿qué postal desea guardar para sí mismo?  Yo le doy la mía. La de este año, puede que después la cambie. Una esfera roja, con un pequeño destello en la parte superior, luces desenfocadas alrededor, y al fondo un árbol reconfortando mis deseos. Creemos postales navideñas.

Todas las opiniones son responsabilidad de su autor, no de los editores.