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Santa Muerte. La segadora segura

Publicado: 10 de enero del 2018 |Por Silabario |En Es-Cultura |0 comentarios

 

 

Santa-Muerte

El culto a la Santa Muerte, el de más crecimiento en América, así lo asegura el historiador norteamericano, Andrew Chesnut.

“Llevaba dos años en un proyecto de libro sobre la Virgen de Guadalupe, pero no encontraba la misma inspiración o pasión que tenía para mis proyectos anteriores, estaba aburrido”.

Andrew Chesnut visitó México con el fin de conocer de cerca el culto de la Virgen de Guadalupe, pero la Muerte se le cruzó en su camino.

A oídos de Chesnut llegó la noticia de que el Ejército Mexicano había arrasado con unos 40 altares de la Santa Muerte en la frontera con Texas y California, lo que confirmó que la consideraban un enemigo poderoso.

Así que alrededor de 2009, tras indagar en Google para saber qué tanto se había escrito sobre “La Niña Bonita”, vio que los estudios eran casi nulos, por lo que dejó a un lado a la Virgen de Guadalupe y decidió indagar sobre el culto a la Santa Muerte.

Tras querer entender el por qué el gobierno mexicano había declarado a la Santa Muerte como enemiga del Estado, encontró que Calderón, por tener fuertes vínculos con la Iglesia Católica, la había tachado como “narcosanta”.

La Santa Muerte es uno de los tres santos esqueléticos en América; los otros son San La Muerte, de Argentina y Paraguay, y Rey Pascual, de Chiapas y Guatemala. Su personificación de la muerte es inédita, puesto que es la única figura femenina.

Andrew menciona que es muy interesante, muy fascinante, el que ella represente la muerte pero ejerza un papel importante de curandera, “esa paradoja de la muerte que cura, me fascina, es inusual”.

Hay personas que afirman que su origen es azteca; algunos grupos de indígenas ven la figura de La Parca española, la cual era solamente una representación de la muerte  sin poderes sobrenaturales, y ellos la convierten en una figura sobrenatural que opera milagros; ese es el origen de la Santa Muerte, un sincretismo de la Parca española y creencias indígenas.

“La muerte que cura, la muerte que sana”.

LA NIÑA BLANCA, LA HUESUDA, LA FLAQUITA: LA SANTÍSIMA MUERTE

Un esqueleto vestido de novia, un cráneo adornado con cabellos humanos, el mundo y la guadaña, uno en cada mano: la Santísima Muerte, para algunos el temor de lo inaplazable, para otros la confianza y mansedumbre de lo inevitable.

En su santuario ubicado en Tepito, mujeres adolescentes son las que más asisten, muchas buscan la comprensión que otros santos no les ofrecen, o no se atreven a pedir; pues “La Niña Blanca” no te juzga, estés tatuada, seas madre soltera, drogadicta, homosexual… ella no te juzga.

La idea de una madre comprensiva, una maternidad sin juicio moral, la encuentran en el regazo de La Flaquita más que en el de la Guadalupana.

Un culto que cuenta con alrededor de 10 millones de devotos en tan solo 15 años como culto público. Y se le ha relacionado con el narco, pues ha florecido en tiempos de mala muerte.

La santa multifacética, pues al tener una guadaña en su mano, puede ser protección para algunos y arma contra los rivales. Los devotos van a ella con peticiones de amor, salud, prosperidad…

VELADORAS

La Huesuda es muy venerada por ser la figura espiritual más pagadora, cumplida y eficaz en conceder favores y milagros; pero no te confíes del todo, porque es una santa castigadora, como dicen por ahí “toma chocolate, paga lo que debes”.

La Niña Bonita tiene una serie de veladoras, todas con colores distintos, cada uno simboliza un tema importante en el culto.

ROJO. La veladora roja simboliza los asuntos del corazón, de amor, de pasión. Es la más vendida en México.

VERDE. Es ideal para cualquier problema relacionado con leyes y justicia.

BLANCO. Representa la purificación total a todos nuestros deseos, atrae la paz y la armonía.

MORADO. Al prender 3 veladoras de este color, ayuda a atraer salud y rechazar todo enfermedad natural o provocada.

AMARILLA. Atraerá el dinero, el éxito. Es la veladora más interesante, sirve para que la gente supere adicciones, al alcohol o las drogas, y es curioso que la misma santa que le gusta el tequila, es para algunos agente se sobriedad.

AZUL. Este color se ha visto muy ligado con el entendimiento y la concentración.

NEGRO. Con este color podemos evocar energías negativas, pero tiene al igual un lado positivo, pues también ayudará a que se aleje toda la gente nociva en nuestra vida.

7 COLORES. Representa todos los colores, las 7 potencias, es la ideal para tenerla en cualquier altar.

Millones de personas hoy en día piensan que la Segadora es una fuerza positiva en sus vidas y por eso son devotos, porque nadie está obligado a ser devoto sino está contento con su función, puede irse a otro culto, a otra religión.

El mayor número de creyentes de la Santa Muerte son mexicanos, el 75% (de un estimado de 10 millones de devotos), y esto tiene que ver con la cultura de nuestro país, pues crecemos con figuras de la catrina, celebramos el Día de Muertos, los mexicanos vemos siempre calacas y esqueletos, entonces la muerte, la figura esquelética de la Niña Bonita, no nos espanta tanto como en otras culturas que no crecen con eso.

Muchos de los devotos dicen que la Santa Muerte es bonita (de ahí su apodo), pero los que vienen de fuera dicen ¡cómo es bonita!, ¡es una calaca horrible que espanta!, pero la ven como reina, como la novia bonita, y más bonita porque funciona, porque concede los milagros de manera veloz y frecuentemente.

Si quieres entender y conocer más el culto de la Santa Muerte, Andrew Chesnut recomienda informarte más de él desde una perspectiva distinta a la de la Iglesia Católica, porque ellos seguirán teniendo su postura, ya que la “Santa Muerte” es lo contrario a la “Vida Eterna”.

 

Todas las opiniones son responsabilidad de su autor, no de los editores.