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Selena Quintanilla, la reina del Tex-Mex

Publicado: 16 de abril del 2018 |Por Silabario |En Chiflándola |0 comentarios

 

 

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Selena se volvió una leyenda no solo por su música o sus reconocimientos, sino por cómo es recordada, pues a la fecha, Selena continúa encantando al público; por cómo su imagen ha sido usada para movilizar emociones, flujo de efectivo, votos e identidades emergentes.

Y es que el legado de Selena, va más allá de sus temas que siempre nos ponen a bailar, el “Bidi, Bidi, Bom, Bom”, “La carcacha”, “La llamada”, entre otros muchos más que nos encantan, puesto que también su estilo tan representativo ha marcado impresionantemente a sus seguidores.

Ella nos otorgó varias tendencias de moda, tales como los bustiers, jeans a la cintura, gorras, brillos, aplicaciones, lentejuelas y más lentejuelas que se ven por todos lados, siempre acompañados de su sonrisa.

Gracias a Selena es que se el cuerpo latino se convirtió en una inspiración para miles de mujeres, pues ella no tenía miedo a usar pantalones de cuero pegados o a presumir su abdomen y sus piernas.

Amante de los accesorios, aretes gigantes, dorados, plateados, de colores con distintos diseños, boinas, pulseras, anillos. Además de ello, una fiel amante de los labiales, sí, esos con tonos intensos y vibrantes como el rojo, siendo un símbolo que marcó a toda una generación.

Hoy, recordamos su gran legado, musical, personal, de moda; un día como hoy, 16 de abril, nació quien ahora fuera leyenda, Selena Quintanilla, quien a 23 años de su muerte, sigue marcando tendencia, influyendo en las nuevas generaciones, pues su música aún sigue en pie, no han fiesta, reunión, concurso musical, festival, en el que no salga a relucir la música de Selena, es más, es este momento me voy a cantar a viva voz: “Si una vez dije que te amaba, hoy me arrepiento, si una vez dije que te amaba no sé lo que pensé estaba loca…”

¿Cuál es tu canción favorita de la reina del Tex-Mex? Te dejamos algunas para que escojas.

Todas las opiniones son responsabilidad de su autor, no de los editores.