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¡Tómame ésta, cumbiero!

Publicado: 17 de febrero del 2020 |Por Silabario |En Morelia Habla |0 comentarios

 

 

Editorial

Poco se puede decir de un ex legislador que no conoce la Constitución y la interpreta a su conveniencia. Poco se puede decir de un personaje político que fue vinculado y encarcelado por sentarse a departir con un narcotraficante y líder del crimen organizado. Poco se puede decir cuando afirma que las vialidades no son espacio público y apela a su derecho a transitar libremente pero obstruye la principal avenida de Morelia afectando el derecho al libre tránsito de niños, niñas, jóvenes, hombres, mujeres y adultos mayores.

En un país con estado de Derecho, el gobierno cancelaría las concesiones de los transportistas que bloquean la Ciclovía dominical y no negociaría con quienes han puesto la seguridad de todos en manos de la delincuencia organizada.

De acuerdo con el urbanista, diseñador y arquitecto Hugo Macdonald en su libro Cómo vivir en la ciudad, hay nueve aspectos que hacen de una ciudad un entorno que contribuya con la calidad de vida de sus habitantes.

¿Adivinas cuál es uno de ellos?

Pues sí, la Ciudad Móvil.

Las ciudades más habitables facilitan el movimiento de sus habitantes. Desde recorridos peatonales hasta carriles para bicicletas, pasando por un excelente transporte público y una gestión sensata del tráfico, disponer de opciones de movilidad permite a los habitantes de una ciudad trazar su propio camino a través de la jungla urbana. Cuanto más fácil es trasladarse por dentro y por fuera de una ciudad, más vida adquiere.

¡Pinche calorón en hora pico!

Constantemente nos quejamos de que el número de automotores aumentó, de que cada vez hace más calor y el clima se ha vuelto loco. Pues todo se debe al uso de los combustibles fósiles y al incremento de autos en ciudades que no fueron diseñadas para ello, así como a sistemas de transporte público deficientes.

Con un transporte público limpio, seguro, eficiente, cómodo y barato habría menos automóviles en las calles; también podríamos usar más la bicicleta o caminar por senderos seguros. Sin embargo, apenas se comienzan a hacer estos esfuerzos para mejorar nuestra calidad de vida y los políticos meten sus narices en líneas de trabajo que no les corresponden.

¡Las cosas como son!

Con el cierre de la Ciclovía dominical se impide que la ciudadanía ejerza su derecho a tener una vía de recreación cada domingo para convivir en familia. Un día a la semana, solo un día de los 7, ¡por favor! Los transportistas bloquean la Ciclovía porque según ellos, sus traslados se retrasan, pero el domingo hay menos autos y los traslados son más ágiles. Lo que está pasando es que alguien no le conviene que esta ciudad funcione, por intereses políticos, de dinero o de los que sean, y se pretende eliminar una acción exitosa como la Ciclovía para generar afectaciones a una ciudad que está comenzando a rescatar espacios y actividades para sus habitantes.

Los transportistas debieran ser solidarios con los usuarios de transportes alternativos y si no quieren que se usen las bicicletas deben mejorar sus unidades, reducir el costo de los servicios y no alterar el orden público con sus protestas ni con su manera de conducir.

La exigencia de los usuarios de la Ciclovía de que el gobierno estatal garantice los derechos a la Salud, a la Ciudad y a la Protección y Progresividad del Espacio Público por encima del interés privado de los concesionarios, dicho sea de paso, de un bien público, es razonable y debe ser atendida a la brevedad.

Sin embargo, por más que domingo a domingo cierren las calles, las bicicletas tomarán las avenidas, porque cortando las flores no se detendrá la Primavera.

Todas las opiniones son responsabilidad de su autor, no de los editores.