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Y tú, ¿te harías un tatuaje?

Publicado: 6 de abril del 2018 |Por Silabario |En ¿Te la Sabías? |0 comentarios

 

 

tatuaje

Vivir en un mundo en el que tratamos siempre de identificarnos de los demás, de poner nuestro estilo a todo lo exterior que complementa nuestra forma de ser, lleva a muchos a querer dejar una huella más allá de una prenda o un corte de cabello, muchos arriesgados han optado por esa forma tan peculiar de marcar la piel, sí, por hacerse un tatuaje.

Es verdad que ya se va perdiendo un poco el tabú de las personas que usan tatuajes, artistas, cantantes e incluso modelos tienen tinta en su piel, y eso no los hace menos, sino ser especiales y una forma de revelar al mundo quiénes son.

Pero claro, si está pasando por tu mente hacerte otro tatuaje o poner tinta en tu piel por primera vez, hay ciertas cosas que debes considerar.

Para que al hacerte un tatuaje no perjudiques tu salud, debes tomar varias medidas previas antes de elegir el estudio; debes corroborar la calidad y la esterilización del material, e incluso investigar sobre la reputación del establecimiento y las habilidades artísticas de los tatuadores.

Si quieres realmente hacerte un tatuaje, ahora debes tener en cuenta la razón por la que quieres hacerlo, identifica la causa, el motivo, para que después no haya arrepentimientos.

Elegir muy bien lo que quieres llevar en tu piel para que ese sentimiento de “la cagué”, no se apodere de ti, debes tener claro qué es lo que te quieres hacer y en dónde te lo quieres hacer, pues el dibujo es igual de importante que el lugar. Piensa si quieres que el tatuaje forme parte de tu intimidad o si quieres que toda la gente pueda verlo.

Si estás considerando tatuarte, debes saber que puede haber complicaciones a largo plazo en tu sistema inmunológico; según un estudio publicado en Scientific Reports, una dependencia de la revista Nature, un grupo de científicos explica el impacto de los pigmentos de la tinta empleada en los tatuajes, la cual contiene hollín, óxidos metálicos y sales.

Si ingresan al organismo de manera oral, estas sustancias son poco o nada tóxicas, aunque la respuesta inmune frente a determinados compuestos colorantes, suele ocasionar un enrojecimiento de la piel que, muchas veces, dura más que la reducida inflamación primaria.

En las zonas se muestra una alterada proporción de proteínas y una elevada presencia de lípidos, pero lo más significativo fue la acumulación de pigmentos en los nodos linfáticos. El resultado fue el aumento de esos ganglios y el que sus moléculas orgánicas sufrieron cambios, mientras que los científicos no pudieron observar que salieran las nanopartículas dañinas con el flujo de la linfa, por lo que consideraron que se acumulaban ahí de por vida.

En otras palabras, las sustancias se acumulan en los ganglios linfáticos, tiñen estos órganos con los mismos colores que se incrustan en la piel y los engrosan de manera crónica. “Cuantos más tatuajes se tenga, mayor será el número de partículas que se acumularán en los nódulos linfáticos”, así lo afirma Ines Schreiver, investigadora del Instituto Federal Alemán de Evaluación de Riesgos, a EL MUNDO.

Así, el sistema inmunológico percibe esos compuestos metálicos como cuerpos extraños, por lo que dicha acumulación permanente puede producir “inflamaciones cutáneas y otros problemas”, mencionan los científicos.

La composición química de la tinta empleada en los tatuajes es muy variada y puede incluir desde pigmentos orgánicos hasta impurezas que contienen metales pesados como en níquel, el cromo, el manganeso o el cobalto. Específicamente, el pigmento blanco que se utiliza para causar los efectos de brillos y sombras de estas ilustraciones, está formado de dióxido de titanio, del que se ha descrito que produce un retraso en la cicatrización, inflamación de la piel y picazón; este compuesto también es utilizado en la industria alimenticia, protectores solares y pinturas.

El color más popular en los tatuajes, el negro, se compone de hidrocarburos aromáticos policíclicos, compuesto orgánico que produce cáncer. Los autores destacan que la tinta cumulada en un ganglio linfático puede inferir a la hora de detectar la presencia de células cancerígenas. “Si hay pigmentos acumulados allí, estos pueden interferir con las técnicas de diagnóstico del cáncer”.

Si quieres realmente hacerte un tatuaje, y ya sabes todo esto, ahora debes tener en cuenta la razón por la que quieres hacerlo, identifica la causa, el motivo, para que después no haya arrepentimientos.

Elegir muy bien lo que quieres llevar en tu piel para que ese sentimiento de “la cagué”, no se apodere de ti, debes tener claro qué es lo que te quieres hacer y en dónde te lo quieres hacer, pues el dibujo es igual de importante que el lugar. Piensa si quieres que el tatuaje forme parte de tu intimidad o si quieres que toda la gente pueda verlo.

Pero si a pesar de ello, las ganas de marcar tu piel, mostrar tu personalidad a través de uno o dos tatuajes es lo que más te intriga y te llena de emoción, hazlo, siempre es bueno arriesgarse, pero toma en cuenta las recomendaciones, ve con alguien calificado que sepa manejar todo tipo de formas, tamaños y que además tenga esa visión de decirte en dónde se podría ver mejor el diseño que traes en mente.

Dicen por ahí, vida solo hay una y hay que vivirla al máximo, nada con exceso, todo con medida, y seguramente serás la persona más feliz al decidir hacerle caso al instinto, al corazón y no a la razón ni al miedo. Si así lo quieres, ¡tatúate! con tu pareja, tu mejor amiga, con la frase que más ames o el dibujo que más significado tenga para ti, si lo haces con precaución y tomando las medidas adecuadas, probablemente, no te arrepientas.

 

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